Te propongo que resuelvas este ejercicio, que se llama «Los 9 puntos». Se trata de unir todos los puntos con 4 líneas rectas, sin levantar el lápiz del papel:

Puedes dibujártelos en un trozo de papel para poder hacer pruebas. ¡Mucha suerte!
Y aquí está la solución

Puede que hayas conseguido resolver la actividad o puede que no. Si estás en este último supuesto, seguro que es porque has introducido como parte de la solución una información que hace que sea imposible resolver el problema. Es decir, que en lugar de ver 9 puntos, observas un cuadrado, del que no te debes salir y dentro del cual se encuentra la solución. En este caso, la imposibilidad de realizar la tarea no consiste tanto en la misma, sino en la solución intentada. De este modo insistimos una y otra vez, dibujando diferentes líneas dentro de ese cuadrado autoimpuesto, haciendo en cada intento más-de-lo-mismo. La solución se encuentra en salirse de la idea de que los nueve puntos forman un cuadrado.
Seguro que en más de una ocasión te has visto en un callejón sin salida, donde no importaba lo que intentaras porque el problema no terminaba de solucionarse; al contrario, puede que incluso aumentaran las dificultades, convirtiéndose quizás en el propio problema o creando uno nuevo. Hay ocasiones en las que tenemos que salirnos de las premisas de partida que nos autoimponemos como únicas y reales.
Ahora, una vez que ya conoces la solución al ejercicio, seguro que te resulta imposible volver a la creencia anterior de que los nueve puntos forman un cuadrado y a la desesperación de no encontrarle solución.
Puedes profundizar más en este tema y en la formación y solución de problemas humanos en el libro «Cambio» de Paul Watzlawick, John H. Weakland y Richard Fisch, editorial Herder.
4 comentarios a "Cuando la solución puede ser el problema"
El 23 de diciembre de 2006, Loli dijo:
El 26 de diciembre de 2006, Lorena Suárez dijo:
El 11 de diciembre de 2007, Marcelo dijo:
El 31 de diciembre de 2008, Cimetriz dijo: